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? Ideal para:
-- Artritis reumatoide o artrosis como soporte complementario
-- Dolor articular crónico o rigidez matutina
-- Enfermedades autoinmunes donde la modulación inmune es clave
-- Inflamación crónica de bajo grado que no cede
-- Recuperación post-viral lenta

La uña de gato crece en la selva amazónica peruana y tiene un lugar central en la medicina tradicional de los pueblos Ashaninka y otros grupos indígenas de la región, donde se la usaba como antiinflamatorio, para problemas articulares y como soporte en enfermedades crónicas graves. Su nombre viene de las espinas curvas que tiene en el tallo.

A nivel activo, sus alcaloides oxindólicos --especialmente la isopteropodina-- actúan sobre el sistema inmune de forma moduladora, con efecto específico sobre los macrófagos y los linfocitos T. Sus proantocianidinas tienen acción antiinflamatoria real, con inhibición del factor NF-kB --una de las vías inflamatorias más estudiadas--. Tiene además efecto antiviral documentado.

Se usa principalmente en artritis reumatoide y artrosis como soporte antiinflamatorio, en enfermedades autoinmunes donde la modulación inmune es clave, y en personas con inflamación crónica de bajo grado que no termina de resolverse. También es un soporte valioso en recuperación post-viral.

Su efecto antiinflamatorio se percibe de forma progresiva. Con uso continuo de cuatro a ocho semanas, lo que suele aparecer es una reducción en el dolor articular, menor rigidez y una respuesta inflamatoria más moderada.